II Ramillete Flamenco: Fuego y compás
Participantes
- Dña. ROCIO ALCALA, al cante.
- Dña. LUISA CHICANO, al baile.
- D. FRANCIS BONELA CHICO, a la guitarra.
Tras la emocionante puesta en marcha del ciclo Ramillete Flamenco, continuamos avanzando en este camino donde el flamenco se vive desde la cercanía, el compromiso y la verdad escénica.
Este segundo encuentro reafirma el sentido de esta iniciativa: crear un espacio donde el cante, el toque y el baile dialogan entre sí, ofreciendo al público una experiencia íntima y auténtica, al tiempo que seguimos impulsando el objetivo que nos une: apoyar y dar visibilidad al talento flamenco y hacer posible la guitarra artesanal del I Premio Jóvenes Talentos de Guitarras al Compás.

Cuando la intensidad prende el escenario.
Francis Bonela Chico
El pasado sábado vivimos una nueva cita del ciclo Ramillete Flamenco, una noche donde la cercanía del formato volvió a poner en primer plano la esencia más pura del flamenco: la comunicación directa entre artista y público, sin artificios, con la verdad por delante.
La velada comenzó con la guitarra de Francis Bonela Chico, que abrió el escenario con un solo por rondeñas cargado de sensibilidad y temple.
Desde los primeros acordes, supo crear una atmósfera íntima, envolviendo la sala en un sonido limpio y profundo, marcando el tono de lo que estaba por venir.

Francis Bonela

Francis Bonela y Rocío Alcalá
Compenetración entre el toque y el cante.
Rocío Alcalá
A continuación, tomó protagonismo el cante de Rocío Alcalá, que por alegrías desplegó una voz llena de matices y emoción. Sus letras resonaron con fuerza:
“Quisiera volar a un mundo nuevo
donde la luna sea luna
y no corazón de fiera…
que no moleste la luna
ni a las estrellas…”
Su interpretación conectó con el público desde lo más hondo, manteniendo ese equilibrio entre dulzura y fuerza que define el cante flamenco auténtico.

Rocío Alcalá

Francis Bonela y Rocío Alcalá

El toque, el cante y el baile se sintonizan en el escenario.
Luisa Chicano
El escenario se transformó con la entrada al baile de Luisa Chicano, que irrumpió por alegrías con una presencia arrolladora.
Su fuerza, su compás y su expresión llenaron el espacio de duende, elevando la intensidad del espectáculo.
La noche continuó con malagueñas y abandolaos, donde cante, toque y baile se entrelazaron en un diálogo constante, mostrando la riqueza y profundidad de estos palos
Luisa Chicano

Luisa Chicano

Fin de fiesta: unión y emoción
El cierre llegó con un momento especialmente vibrante: Rocío Alcalá se puso en pie para cantar y bailar junto a Luisa Chicano, desatando la energía final de la noche.
Ambas artistas, en perfecta conexión, se adueñaron del escenario y del ánimo del público, que respondió con entusiasmo y emoción ante un final de fiesta lleno de pasión y verdad.

Una noche más, Ramillete Flamenco demostró que el flamenco, cuando es sincero, no necesita más que artistas comprometidos y un público dispuesto a sentir.
Mucho más que un espectáculo
Esta segunda velada de Ramillete Flamenco ha sido un paso firme en un camino que ya empieza a tomar forma, donde artistas y público comparten un mismo latido.
Emoción que se convierte en compromiso
Lo vivido en este segundo Ramillete Flamenco deja algo claro: sobre el escenario no solo ocurre el arte, también se construye un compromiso compartido.
Artistas y público, cada uno desde su lugar, forman parte de lo mismo.
Un mismo pulso.
Un mismo objetivo.

Porque cada momento vivido, el silencio atento, el aplauso sincero, la entrega de quienes se suben al escenario, contribuye a hacer posible algo tangible: la guitarra flamenca que será entregada en el I Premio Jóvenes Talentos de Guitarras al Compás, en colaboración con el Conservatorio Profesional de Música “Manuel Carra”.
Más que un final, es la confirmación de que cuando el flamenco se une en torno a una causa, deja de ser solo espectáculo para convertirse en impulso.


