I Ramillete Flamenco: El flamenco en su forma más pura
Participantes
- D. JUAN RIVERA, al cante.
- Dña. ROCIO SUAREZ, al baile.
- D. ADRIAN GODINO, a la guitarra.
Ponemos en marcha el I Premio Jóvenes Talentos de Guitarras al Compás, con la colaboración del Conservatorio Profesional de Música Manuel Carra, una iniciativa nacida con el propósito de apoyar, impulsar y dar visibilidad al talento emergente de la guitarra flamenca en nuestra ciudad.
Dentro del ciclo Ramillete Flamenco, hemos preparado una serie de encuentros que recorren distintas facetas de nuestro arte: el cante, el toque y el baile, ofreciendo al público una experiencia diversa y auténtica.
Cada evento es una oportunidad para disfrutar del flamenco en directo y, al mismo tiempo, contribuir a un fin común: hacer posible la guitarra flamenca artesanal del I Premio Jóvenes Talentos de Guitarras al Compás.

Cuando el duende toma forma.
Adrián Godino
La primera cita de Ramillete Flamenco no comenzó con un aplauso, sino con un susurro.
El sonido de la guitarra de Adrián Godino se abrió paso poco a poco, templando el ambiente, afinando los silencios, preparando el alma de quienes allí estaban para lo que estaba a punto de suceder. No era solo música: era una llamada.
Los primeros acordes no solo calentaban las cuerdas, sino también los sentidos. En ese instante inicial, la guitarra se convirtió en guía, en hilo conductor, marcando el camino sobre el que se iría construyendo toda la velada.


Y entonces llegó la voz.
Juan Rivera
Irrumpió con unas malagueñas que llenaron el espacio de identidad y memoria. Su cante no solo interpretaba, evocaba. Málaga se hizo presente en cada verso:
“Málaga se va a dormir en su cuna de coral…”
La ciudad, el mar, los barrios, la historia… todo aparecía en su voz con una naturalidad sobrecogedora. Fue un cante profundo, sincero, de raíz, donde tradición y emoción se abrazaban sin artificio.
La guitarra lo sostenía con respeto, con sensibilidad, como quien sabe escuchar antes de responder. Y en ese diálogo íntimo entre el toque y el cante, el flamenco comenzaba a respirar.

Juan Rivera y Adrián Godino

Juan Rivera y Adrián Godino
Pero el compás aún tenía algo más que decir.
Rocío Suárez
La entrada de la bailaora Rocío Suárez marcó un punto de inflexión. El sonido de las castañuelas, firme y elegante, respondió a la guitarra como una conversación antigua, conocida, inevitable. El escenario cobró otra dimensión: el flamenco ya no solo se escuchaba, también se veía, se sentía en el cuerpo.
El fandango abrió paso al movimiento, al juego entre cante, toque y baile.
Los tangos trajeron consigo el ritmo, la cercanía, ese pulso que conecta directamente con el público.
Y con las alegrías, el escenario se llenó de luz, de energía, de ese aire festivo que eleva el flamenco sin perder su esencia.

Rocío Suárez

Rocío Suárez
Diálogo puro entre el toque y el taconeo
Pero si hubo un momento especialmente memorable, fue aquel en el que la guitarra y el baile se quedaron a solas.
Un diálogo puro entre el toque y el taconeo, donde cada golpe de pie encontraba respuesta en cada cuerda. Un instante de precisión y entrega, donde el tiempo parecía detenerse y todo giraba en torno al compás. La belleza de ese momento residía en su verdad: sin palabras, sin necesidad de nada más, el flamenco se mostraba en su forma más desnuda y auténtica.
Fue, sin duda, uno de los puntos más intensos de la noche.
La guitarra, siempre presente
Volvió a encontrarse con el cante, cerrando el recorrido con nuevas malagueñas, como un regreso al origen. Un círculo que se completa, que se reconoce, que vuelve a la raíz desde la que todo nace.
Donde aparece el duende
No como algo buscado, sino como algo que sucede.
Cuando la guitarra habla con verdad.
Cuando la voz transmite sin reservas.
Cuando el cuerpo convierte el compás en emoción.

Esta primera velada de Ramillete Flamenco no fue solo un espectáculo, sino una experiencia compartida, un encuentro entre artistas y público donde el flamenco se mostró en sus tres dimensiones: toque, cante y baile.
Un ramillete, sí.
Pero también un compromiso.
Porque cada nota, cada paso y cada aplauso forman parte de un objetivo mayor: hacer posible la guitarra flamenca, que será entregada en el I Premio Jóvenes Talentos de Guitarras al Compás, en colaboración con el Conservatorio Profesional de música “Manuel Carra”.

Y si algo quedó claro al finalizar la noche, es que el camino ya ha comenzado…
y lo hace con fuerza, con verdad y con duende.


